viernes, 5 de mayo de 2017

Socialización y Control social

SOCIALIZACIÓN Y CONTROL SOCIAL

El individuo al nacer se encuentra en total dependencia del grupo que lo recibe, y para sobrevivir requiere una protección considerablemente más prolongada que cualquier otro animal. Sin ser recibido y protegido por el grupo, la vida humana cesaría de inmediato. Pero esta insuficiencia está compensada con creces, porque a diferencia de los animales, cuya vida social está basada en el instinto, el ser humano cuenta con capacidad de aprendizaje y con capacidad de comunicar y transmitir lo aprendido.
Una vez que se ha nacido físicamente, se debe continuar naciendo. Se tiene que nacer para el grupo y en ese proceso el organismo individual humano se convierte en miembro de la sociedad. Es un proceso de aprendizaje que incorpora en el individuo el contenido cultural de los grupos concretos de la sociedad, que realizan este proceso.

EL PROCESO DE SOCIALIZACIÓN

Guy Rocher define la socialización como el proceso por cuyo medio la persona humana aprende e interioriza, en el transcurso de su vida, los elementos socioculturales de su medio ambiente, los integra a su personalidad bajo la influencia de experiencias y de agentes sociales, y se adapta así al entorno social en cuyo seno debe vivir.
Esta definición incluye elementos que desarrollamos a continuación y sugiere tres aspectos fundamentales:

La adquisición de la cultura: se adquieren conocimientos, modelos de comportamiento, valores, normas, el significado de los símbolos… En definitiva, los modos de sentir, pensar, decir y hacer propios de los grupos, la sociedad o la civilización en las que uno va a vivir.
Durante la primera infancia esta adquisición es mucho más intensa pero eso no significa que el proceso acabe ahí, la socialización prosigue durante toda la vida haciéndose otra vez intensa en determinados momentos, como cuando tengamos que adaptarnos a un trabajo o educar a un hijo, o divorciarnos, o emigrar, o incluso envejecer.

La integración de la cultura en la personalidad: algunos elementos de la sociedad y la cultura pasan a ser parte integrante de la personalidad. Lo integrado en la personalidad se convierte en regla de conciencia y en la manera “natural” o “normal” de sentir, pensar, decir y hacer. Lo que hace que no se sienta la obligación de obedecer permanentemente a la presión de una autoridad externa. De la propia conciencia brota la fuente de conformidad que asegura la tranquilidad de no parecer extravagante o perturbado.

La adaptación al entorno social: la persona socializada “pertenece” a la familia, al grupo, a la religión, a la nación etc., lo que significa que tiene un lugar propio en esa colectividad y comparte con el resto de los miembros sentimientos, aspiraciones, gustos, actividades etc. para identificarse en el “nosotros” de cada una de ellas.
¿Cómo una persona es inducida a orientar su acción de acuerdo con los contenidos de una determinada cultura? ¿Cómo se impone el orden de la cultura al ser humano?


EL ORIGEN SOCIAL DE LA PERSONALIDAD

Lo que hoy sabemos sobre la socialización se debe en gran parte a las aportaciones de George Hebert Mead (1863-1931), que denominó a su perspectiva teórica conductismo social. Pensaba que el entorno tenía una enorme influencia en el individuo. Mead, estaba interesado en el estudio sobre la formación de la conciencia, porque según su idea es el rasgo distintivo de la especie humana.
El concepto fundamental de su teoría es el self, dimensión de la personalidad configurada por la conciencia y la imagen que de sí mismo tiene el sujeto. Según Mead el self no puede existir al margen de la sociedad porque nace únicamente de la experiencia social del individuo.
Esa experiencia social es un intercambio simbólico en el que a través del lenguaje las personas crean significados. Además, para entender la intenciones de los otros debemos tener la capacidad de imaginar la situación desde la perspectiva ellos. En efecto, nuestra capacidad para crear símbolos nos permite separarnos de nosotros mismos y ponernos en la piel de otras personas, por eso podemos anticipar su reacción. La interacción social requiere que nos veamos a nosotros mismos desde la perspectiva de las personas con quienes interactuamos y esto requiere que nos pongamos en el lugar de otros.
En efecto en la vida social los otros hacen la función de espejos en los que uno se mira y se forma una imagen de sí mismo, las personas se ven a sí mismas según cómo les ven otras personas.
Así pues nuestra capacidad de vernos a nosotros mismos a través de otros implica que el self tiene dos componentes: el “self sujeto” que emprende la acción al que denominó yo y el “self objeto” que permite mirarnos a nosotros mismos para hacernos una imagen de nosotros mismos o autoevaluarnos y al que llamó mi.
Mead explica que el self se desarrolla interactuando con los otros y aprendiendo a ponernos en su lugar. Empezamos imitando sin entender la intención de esas acciones porque no tenemos capacidad para usar símbolos. Mediante el juego empezamos a manejar códigos simbólicos y a ponernos en el lugar de “otros significativos” en situaciones concretas, como por ejemplo cuando jugamos a papás y a mamás. Más adelante aprendemos juegos más complejos: juegos colectivos, como por ejemplo el fútbol, que ya exigen ponerse en lugar de varios de manera coordinada. Nótese que cuando niños muy pequeños empiezan a jugar al fútbol todos corren detrás del balón, sólo cuando van madurando pueden hacerse una idea mental de la posición en la cancha, tanto de sí mismos como de sus compañeros. Por último se llega a una etapa en la que uno puede verse a sí mismo desde la perspectiva de otras muchas personas, conocidas o desconocidas, y en más de una única situación. O lo que es lo mismo, empezamos a reconocer los valores y normas que son válidos para los demás y los incorporamos a nuestro self.
Mead acuñó el término “otro generalizado” para referirse a las normas y valores culturales ampliamente aceptados que nos sirven de base para autoevaluarnos.
Pero el proceso de socialización no termina con la culminación de esta etapa, continúa a lo largo de la vida y los individuos acumulando experiencias pueden ir al mismo tiempo reconfigurando su self.

AGENTES DE SOCIALIZACIÓN

Lo que diferencia a las distintas sociedades no es el proceso de socialización en sí mismo sino los valores transmitidos, los agentes que intervienen y la influencia que producen.
La expresión agentes de socialización se utiliza para referirse a las instancias o vías mediante las cuales se transmiten los conocimientos y valores. Podemos referirnos a los grupos y los contextos sociales dentro de los cuales se producen importantes procesos de socialización con el término agentes de socialización.

La familia

La familia desempeña un papel básico en la socialización debido a la imposibilidad del cachorro humano de sobrevivir por su cuenta. Así pues, en primer lugar, garantiza la supervivencia. Socializa, pero no crea los valores que inculca, que tienen distintas procedencias: religión, clase social, nación etc. Por tanto transmite valores, normas y conocimientos generados fuera de ella es pues esencialmente un agente transmisor. Y lo hace de una forma continua y difusa.
Es la primera agencia que recibe al niño y en ella se inicia el proceso. Influencias posteriores lo harán sobre el terreno ya marcado por la familia. En la primera infancia la socialización es exclusivamente familiar. Es el grupo más íntimo, proporciona un sentido de identificación mutua que define un “nosotros”, esencial para la transmisión de actitudes y sentimientos.
La primera identificación del niño es con su familia y eso determina muchas otras formas de pertenencia. Esa identificación dura toda la vida. La familia además, transmite la posición social (estatus) Es mediadora con otras agencias de socialización. En las familias se elige por ejemplo el tipo de escuela o se incorpora a niños y niñas a otras experiencias socializadoras que completen la educación de sus hijos.

La escuela

El sistema educativo constituye el ámbito formal organizado para la transmisión cultural de una generación a otra. La socialización se efectúa en el contexto de una acción sistemática y planeada, ejercida por agentes específicos y con medios y órganos especiales. En su seno actúan grupos de iguales que influyen en la socialización.
La escuela ensancha el mundo de relaciones del niño: allí se encuentra con personas distintas a las de su familia, algunas con poder sobre él, otras en su misma situación pero de proveniencias distintas.
Los contenidos que transmite la escuela no se limitan sólo a los conocimientos programados explícitamente. Existe también un currículum oculto que puede incluir valores como la competitividad, el sentido del esfuerzo o incluso diversas formas de adoctrinamiento nacional o político.
En la escuela se experimenta por primera vez una forma de trato que se basa en lo que uno hace más que en lo que uno es. Se es evaluado y surge la meritocracia en el aula como una metáfora de lo que luego va a ser la desigualdad en la sociedad real.
Igualmente se experimenta el sometimiento a normas estrictas y explicitas: puntualidad, horario, silencio, uniformidad etc. que también resultan el ensayo general de lo que será en el futuro la incorporación a las organizaciones donde cada uno tenga que trabajar.
También puede observarse cómo la escuela transmite actitudes y comportamientos distintos en función del género.

El grupo de iguales

Además de la familia hay otros grupos que intervienen en el proceso de socialización. Se trata de los llamados grupos de iguales o de pares, en los cuales las relaciones son también íntimas y cara a cara. Cada generación tiene ciertos derechos y responsabilidades que varían a medida que aumenta la edad. En las sociedades modernas el papel del grupo de iguales se vive de forma distinta, aunque no hay grados de edad, a partir de los cuatro o cinco años muchos de nuestros niños pasan mucho tiempo juntos en guarderías o escuelas y por tanto las relaciones entre iguales son muy importantes en la socialización.
El grupo de iguales se puede definir entonces como un grupo social compuesto por personas de edad y posición social similar y con intereses comunes. Para un niño sus iguales pueden ser sus vecinos o amigos de juegos, más adelante se tienen compañeros de liceo o de actividad deportiva. Posteriormente compañeros de carrera o de trabajo o incluso los padres de los amigos de los hijos.
En la infancia el grupo de iguales transmite a sus miembros la noción de autoridad informal y por tanto desarrolla una idea de mando diferente al de la estructura familiar, una autoridad respetada por otros motivos. Además permite a los niños eludir el control de los adultos, con lo que se va ganando una cierta independencia personal, lo que resulta clave para aprender a establecer sus propias relaciones y para formarse una imagen de sí mismos distinta de la que reciben de sus padres o profesores.
Así mismo les ayuda a compartir y explorar inquietudes, aficiones y experiencias vitales de diversa índole. Los grupos de iguales pueden rivalizar con la autoridad de los padres, especialmente en la época de la adolescencia en la que los jóvenes empiezan a distanciarse de sus padres y formarse una imagen de adultos. En este momento de sus vidas los jóvenes pueden desarrollar un fuerte sentimiento de adhesión al grupo de iguales, que le ofrece una nueva identidad. Se puede discutir si en este momento de sus vidas el grupo de iguales es la agencia de socialización más importante en competencia con la familia.

Los medios de comunicación

Los medios de comunicación de masas o “mass media” son capaces de transmitir información de forma simultánea e impersonal a un gran número de individuos.
Es incuestionable la influencia de los todos estos medios en el conocimiento, la opinión y las actitudes de las personas, por esa razón se considera que los medios constituyen una poderosa agencia de socialización.

TIPOS DE SOCIALIZACIÓN

Berger y Luckmann distinguen entre socialización primaria y secundaria, en el libro “La construcción social de realidad” sugieren que el individuo no nace miembro de la sociedad, sino con una predisposición hacia la sociedad, y luego llega a ser miembro de la sociedad.


Socialización primaria

La socialización primaria es la primera por la que el individuo atraviesa en la niñez. Por medio de ella se convierte en miembro de la sociedad. Es decisiva no sólo por la plasticidad, sensibilidad y dependencia en la que se encuentra el niño, sino porque interioriza el mundo que le transmiten los otros como el único existente y posible. Esto significa que supone algo más que un mero aprendizaje por cuanto implica una adhesión emocional a esos otros significantes. Y eso es lo que le permite identificarse a sí mismo en un yo que supone un reflejo de las actitudes de los demás hacia él. Es un proceso en el que se va haciendo una abstracción paulatina de los roles y actitudes de otros específicos a los roles y actitudes en general: el otro generalizado del que hablamos en el capítulo anterior, la sociedad, en definitiva.
Los contenidos que se interiorizan durante la socialización primaria varían entre distintas sociedades y distintos momentos de tiempo. El proceso finaliza cuando cuándo el concepto del otro generalizado se ha establecido en la conciencia del individuo. Pero por muy importante que sea, no acaba aquí el proceso de socialización.


Socialización secundaria

La socialización secundaria se refiere a cualquier proceso posterior que induce al individuo ya socializado a nuevos sectores del mundo objetivo de la sociedad.
La socialización secundaria consiste en un conjunto de procesos en los que se interiorizan diversos aspectos o “submundos específicos” que suponen realidades parciales en contraste con el “mundo de base” adquirido en la primaria.
Este tipo de socialización no tiene por qué requerir identificación emocional.
Por otra parte hay que decir que suele aprenderse en contextos institucionales, con alto grado de formalidad.

EL CONTROL SOCIAL

Si el fenómeno de la desviación es una constante universal, también lo es la existencia de mecanismos de control mediante los cuales la sociedad induce a los individuos a adecuarse a la norma. El control social es el conjunto de mecanismos reguladores del orden social, mediante los cuales la sociedad, por una parte, presiona al individuo para adherirse a las normas y, por otra, reprime la manifestación de los comportamientos desviados.
De modo que el mecanismo más importante de control social es la interiorización de las normas y valores de la sociedad a la que se pertenece. A través del proceso de socialización se prepara al individuo para que ajuste su conducta a las normas de forma espontánea o incluso inconsciente. Los mecanismos de autocontrol o de control interno aprendidos en dicho proceso son los más eficaces.

La desviación social

Para que la máquina del control social formal funcione es necesario que estén definidos los comportamientos que se consideran desviados, y esta definición la realiza la sociedad. La definición de la conducta desviada depende de la estructura de poder existente en cada sociedad.
En todas las sociedades algunas personas dejan de comportarse como se espera de ellas, y aunque la disconformidad varía mucho en forma y frecuencia, existen algunos rasgos comunes en la desviación.
Ningún comportamiento es desviado por sí mismo, se vuelve desviado cuando se define como tal. La desviación es, pues cualquier comportamiento definido como una violación de las normas de un grupo o sociedad. Sin reglas no hay desviación y, en un sentido más amplio, sin organización social no cabe hablar de desviación social. La desviación es al mismo tiempo una amenaza a la estabilidad social.

La anomia según Merton

Robert K. Merton (1910-2003) fue un sociólogo estadounidense, que abordó el tema de la anomia en su obra "Estructura social y anomia" (1970). En este trabajo, Merton concibe la idea de que en la sociedad existen periodos de desviación de conducta y que se deben a coyunturas sociales especificas. Sin embargo, agrega que estos periodos responden a la tensión existente entre dos tipos de normas: las que señalan los objetivos a fines culturales vigentes y las que prescriben los mecanismos o medios institucionalizados o legítimos para obtener esos fines.

De esta forma, dice Merton, cuando existe un desfasaje entre ambos, o cuando se enfatizan tanto objetivos (por ejemplo el dinero o la fama) que ya no importan los medios para lograrlos (por ejemplo, pierde valor el trabajo honrado) entonces se crean condiciones para el surgimiento de la anomia, pues los individuos buscarán caminos alternativos a los legítimos con tal de lograr rápidamente los fines.

Sabemos entonces que en la vida cotidiana, y a pesar de los mecanismos antes mencionados, con mayor o menor frecuencia las personas suelen transgredir los limites y las normas sociales. Como hemos visto desde los deferentes enfoques  acerca de la anomia y sus manifestaciones, la conducta desviada puede referirse a diferentes tipos de acción: un delincuente, un líder social, un drogadicto, un suicida o un individuo cualquiera que manifiesta abiertamente contra los que es considerado habitual se pueden considerar como ejemplos de anomia, pues se apartan de las normas sociales vigentes. Sin embargo, no debemos creer por ello que la anomia trata sobre individuos desviados, sino que lo correcto es hablar de conductas adoptadas por los individuos.
Cuando en una sociedad se enfatizan los objetivos y valores culturales, en tal grado que los medios institucionalizados pierden relevancia (por ejemplo se enfatiza el valor de tener dinero pero no se valora el trabajo honrado) los sujetos se sienten impulsados a elegir, no el medio más legitimo para alcanzar el fin, sino únicamente el más eficaz (la estafa o el robo). Cuando este proceso se acentúa, la sociedad se hace inestable y se produce la anomia.
El interés de Merton se centra en la forma como los individuos se adaptan de distintas maneras a las normas sociales. Distingue cinco tipos posibles de modos de adaptación individual a las normas y valores de la sociedad y los expone en el siguiente cuadro, en el cual (+) significa aceptación, (-) significa rechazo y (-/+) significa rechazo de los valores vigentes y propuesta por otros nuevos.

Modo de adaptación              Metas culturales                   Medios institucionalizados
Conformidad                                         +                                                   +
Innovación                                             +                                                   -       
Ritualismo                                              -                                                    +
Retraimiento                                          -                                                     -
Rebelión                                               -/+                                                 -/ +  


Conformidad: El individuo elige fines y acepta medios compartidos por la sociedad. Es la conducta más difundida en la sociedad.

Innovación: El individuo se plantea fines aceptados pero rechaza los medios aceptados socialmente, se adhiere a la frase “el fin justifica los medios”.

Ritualismo: La persona no se plantea metas, sin embargo utiliza ciertos medios institucionalizados. Las frases típicas del ritualista: “me alcanza con lo que tengo”, “lo importante es tener trabajo”. La persona es rígida cuando cumple ciertos papeles (burócratas).

Retraimiento: Es el tipo de adaptación menos frecuente en la sociedad. Se trata de una situación en la cual se llega a un equilibrio negativo: “perder todo para llegar a cualquier parte”, el alcohólico, el drogadicto. El individuo ha internalizado los  valores y normas sociales durante su proceso de socialización pero cuando percibe que los medios no son los adecuados para alcanzar los fines entra en un conflicto que no es capaz de resolver. A partir de ahí se autoexcluye de la sociedad y su conflicto desaparece.

Rebelión: Este comportamiento se da en individuos que sustentan principios, pero no aceptan los medios y fines institucionalizados y proponen nuevas metas y nuevos medios. La rebelión no debe confundirse con el resentimiento, que tiene lugar cuando las personas, al fracasar en su intento por lograr las metas culturales, se desengañan de ellas. Cuando la rebelión se da en grupos relativamente pequeños o poco poderosos en una sociedad, puede dar lugar a la formación de subculturas, como algunos grupos juveniles.


Según Merton la anomia no es más que el resultado de un proceso que tiene lugar en la estructura social. Cuando el comportamiento desviado tiene éxito y se generaliza, la conducta de las personas se hace imprevisible y hablamos de Anomia social.


Diálogo entre Rantés, y su doctor.

"Su realidad es espantosa doctor"


jueves, 30 de marzo de 2017

Culturas



CULTURAS

"Creo que el hombre es un animal suspendido en unas telarañas de significados
que él mismo ha ido tejiendo. Las culturas son esas telarañas"

Clifford Geertz. La interpretación de las culturas. 



Por ahora, daremos una definición de CULTURA:

"La cultura es el conjunto de significaciones adquiridas, compartidas, que los miembros de un grupo, deben propagar sobre ellos mismos, induciendo estímulos, actitudes, representaciones y comportamientos comunes, para poder asegurar su reproducción."
[Camilleri 1985, :13].

Las culturas configuran una cierta manera de pensar, constituyen una manera determinada de ver el mundo, es la contemplación de lo que nos rodea, una cosmovisión si se quiere. Es el conjunto aprendido de pautas comunes de vida de un grupo social.
Hay tantas culturas como sociedades humanas. Las tradiciones y estilos de vida, socialmente adquiridos, de los miembros de una sociedad, incluyendo sus modos pautados y repetitivos de pensar, sentir y actuar confirman la cultura, es ese todo complejo que comprende conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres y cualesquiera otras capacidades y hábitos adquiridos por el hombre en tanto que miembro de la sociedad. 


CARACTERÍSTICAS


1. La cultura se aprende, a través del proceso de endoculturación.
2. Es compartida por los miembros de la sociedad.
3. Busca la adaptabilidad social al medio ambiente.
4. Presenta códigos simbólicos comunes.
5. Es constitutiva del ser humano, no se llega a ser humano sin cultura.


ELEMENTOS

1. Creencias: Es el conjunto de ideas que prescriben formas para comportamientos correctos o incorrectos, y dan significado y propósito a la vida.
Pueden ser sumarios e interpretaciones del pasado, explicaciones del presente o predicciones del futuro, y pueden tener fundamento en el sentido común, sabiduría popular, religión o ciencia o en alguna combinación de éstos. (por ejemplo, si el espíritu humano continúa viviendo después de la muerte)

2. Valores: Son normas compartidas, abstractas, de lo que es correcto, deseable y digno de respeto. Aunque los valores son ampliamente compartidos, es raro que se adhieran los miembros de una cultura a éstos, en todas, más bien los valores establecen el tono general para la vida cultural y social.

3. Normas y sanciones: Son reglas acerca de lo que la gente debe o no debe hacer, decir o pensar en una situación determinada.
Las sanciones son las recompensas y castigos impuestos socialmente, con la cuales las personas son alentadas a apegarse a las normas.

4. Símbolos: Es algo que puede expresar o evocar un significado: un crucifijo o una estatua de Buda, un oso de juguete, una constitución; una bandera aunque no es más que una pieza de tela coloreada, es tratada con rito solemne e inspira sentimiento de orgullo y patriotismo.
Ciertos automóviles denotan riquezas, otros expresan juventud, audacia, estilo de vida, poder, En otras culturas una vaca o un cerdo de un color particular puede evocar sensaciones semejantes. (los significados culturales y personales se entrelazan)

5. Idioma o lenguaje: Es un juego de símbolos hablados (y muchas veces escrito) y reglas para combinar estos símbolos en modo significativo. El lenguaje ha sido llamado “el almacén de la cultura” .
Es el medio primario para captar, comunicar, discutir, cambiar y transmitir conocimientos compartidos a nuevas generaciones

6. Tecnología: Es un cuerpo de conocimientos prácticos y equipo para mejorar la eficacia de la labor humana y alterar el ambiente para uso humano; La tecnología crea un particular ambiente físico, social y psicológico.



ENDOCULTURACIÓN


La cultura de una sociedad tiende a ser similar en muchos aspectos de una generación a otra. En parte, esta continuidad en los estilos de vida se mantiene gracias al proceso conocido como endoculturación. La endoculturación es una experiencia de aprendizaje parcialmente consciente y parcialmente inconsciente a través de la cual la generación de más edad incita, induce y obliga a la generación más joven a adoptar los modos de pensar y comportarse tradicionales. Así, los niños chinos usan palillos en lugar de tenedores, hablan una lengua tonal y aborrecen la leche porque han sido endoculturados en la cultura china en vez de en la de Uruguay. La endoculturación se basa, principalmente, en el control que la generación de más edad ejerce sobre los medios de premiar y castigar a los niños. Cada generación es programada no sólo para replicar la conducta de la generación anterior, sino también para premiar la conducta que se adecue a las pautas de su propia experiencia de endoculturación y castigar, o al menos no premiar, la conducta que se desvía de éstas. La incomprensión del papel que desempeña en el mantenimiento de las pautas de conducta y pensamiento de cada grupo forma el núcleo del fenómeno conocido como etnocentrismo.


Fuente: Cultura y nociones conexas - Fernándo Acevedo

ETNOCENTRISMO

El etnocentrismo es una actitud que consiste en considerar al grupo o cultura propia como superior, y es despreciativo respecto a otros grupos y culturas. Es la creencia de que nuestras propias pautas de conducta son siempre naturales, buenas e importantes, y que los extraños, por el hecho de actuar de manera diferente, viven según modos salvajes, inhumanos, repugnantes o irracionales. Las personas intolerantes hacia las diferencias culturales, normalmente, ignoran el siguiente hecho: si hubieran sido endoculturados en el seno de otro grupo, todos estos estilos de vida, supuestamente salvajes, inhumanos, repugnantes e irracionales serían ahora los suyos. Todos los antropólogos culturales son tolerantes y sienten curiosidad por las diferencias culturales. 

La forma más simple de etnocentrismo es que una persona asuma ingenuamente que las premisas culturales son las mismas en todas partes. Todos nosotros somos probablemente culpables de esta clase de etnocentrismo, y nuestro enfoque parte de la tradición histórico-político occidental. 

Esta posición universalista mantiene que existe un criterio moral aplicable a todos los grupos humanos, y se opone a la postura relativista que argumenta que los derechos son relativos al contexto cultural específico en el cual se desarrollan. 

RELATIVISMO CULTURAL

Algunos, no obstante, han ido más lejos y adoptado el punto de vista, con arreglo al cual toda pauta cultural es, intrínsecamente, tan digna de respeto como las demás.

El relativismo cultural aparece como una respuesta al etnocentrismo, en base al argumento de que los valores de una sociedad dependen del sistema cultural en el cual se originan y por lo tanto no puede haber un criterio universal. 

Aunque el relativismo cultural es una manera científicamente aceptable de referirse a las diferencias culturales, no constituye la única actitud científicamente admisible. Como todo el mundo, los antropólogos también se forman juicios éticos sobre el valor de las diferentes clases de pautas culturales. Nada hay de malo en tratar de estudiar ciertas pautas culturales porque se desee cambiarlas.


Un ejemplo práctico de este método es el de Adriana Kaplan, que propuso un rito de iniciación “alternativo” en Gambia: un rito de paso que incluyera la significación psicológica de “convertirse en mujer”, que fuera aceptable para su cultura, y que no incluyera la mutilación genital como elemento. 

"Nosotros pretendemos un cambio desde el respeto, entendiendo su cultura. Por eso la vicepresidenta de Gambia estaba tan encantada con el proyecto. “Usted ha visto con ojos africanos”, me decía. Nuestra propuesta alternativa permite seguir manteniendo el significado del ritual. El gobierno de Gambia ha dado la bienvenida a este proyecto, porque estamos invirtiendo en el país, dejamos el conocimiento en su gente y sin que les cueste nada." 

"Se nos ha acusado desde sectores feministas radicales de defender prácticas que atentan contra los derechos. No es cierto. La obligación que tenemos no es relativizar, es comprender y no juzgar. Y desde la comprensión, proponer. Eso es lo que hacemos."


CULTURA POPULAR


Hemos de distinguir entre cultura elitista, que son las manifestaciones culturales de las que se sirven las élites para distinguirse del resto de la sociedad, y cultura popular, que se refiere a las manifestaciones culturales ampliamente difundidas entre los miembros de una sociedad. Para los sociólogos la cultura elitista no es superior a la cultura popular.

La caracterización que hace Margulis de la cultura popular merece ser vista con cierto detenimiento. Para este autor: “La cultura popular es la cultura de los de abajo, fabricada por ellos mismos, carente de medios técnicos. Sus productores y consumidores son los mismos individuos; crean y ejercen su cultura. No es la cultura para ser vendida sino para ser usada. Responde a las necesidades de los grupos populares”. (Margulis, 1982: 44).

“La cultura popular auténtica, dentro de un contexto social de dominación y explotación, es el sistema de respuestas solidarias, creadas por los grupos oprimidos, frente a las necesidades de liberación”. (Margulis, 1982:44).

“La cultura popular surge en los sectores populares de la conciencia compartida -aunque en sus comienzos ésta sea una conciencia vaga, poco lúcida-de sus necesidades, carencias y opresión, y a su vez genera conciencia, solidaridad, un lenguaje y un cúmulo de símbolos, que permiten avanzar en la toma de conciencia y en la acción. La toma de conciencia popular pasa por sus propias creaciones, elaboradas y compartidas por sectores oprimidos a partir de una actividad solidaria. Y en esas formas culturales creadas por ellos reconocen y verifican sus circunstancias y su potencialidad de acción”. (Margulis, 1982: 46)

Fuente: "Cultura popular. Definiciones y acciones", Héctor Rosales.

CULTURA DE MASAS

El modelo de producción predominante genera productos culturales para ser consumidas por públicos masivos: revistas, diarios, música, películas, ropa, accesorios, espectáculos, y otros consumos. Este modelo productivo nos promete una inclusión abstracta (desde lo dicho) y una exclusión concreta (desde los hechos), es decir nos incluye a todos pero acceden unos pocos. A través de ese proceso se legitiman de las diferencias sociales dado que, en principio, todos/as tenemos la invitación a “participar”. En este circuito de comunicación masiva se reproduce lo “lindo” y lo “bueno” en lo cultural: lo necesario resulta ser aquello que se adapta a las propuestas del consumo y del orden político existente. Siempre respaldado por un discurso “objetivo”.



Según Carlos Juan Moneta las industrias culturales constituyen actualmente los actores predominantes en la cultura social y de masas. 

Un porcentaje creciente de la producción cultural se realiza en forma industrial, circula por redes de comunicación y es recibida por consumidores masivos, que actúan como públicos de mensajes presentados como universales y neutrales, pero que esconden ideología.
Esta ideología disminuye la importancia de las diferencias nacionales, particularmente para las generaciones más jóvenes, que tienden a un comportamiento más homogéneo, con creciente independencia de sus perfiles religiosos, étnicos y nacionales.

En el marco de la globalización y, en los circuitos de comunicación electrónica, se produce una interacción de distintas actividades económicas y culturales generadas por diferentes actores privados y públicos, donde son más importantes la velocidad de circulación global y la capacidad de atracción de los contenidos (información y entretenimiento) que las tradiciones histórico-culturales locales.

El impacto sobre cada uno de nosotros y sobre nuestras sociedades, es múltiple y complejo. En el caso de los países en desarrollo (y también en un segmento creciente de las sociedades de los países desarrollados), el individuo se ve obligado a enfrentar la profunda brecha que existe entre el amplio y rico menú que se le ofrece en  el plano del consumo y el restringido acceso e incluso, la exclusión, al progreso material y a las oportunidades de progreso. Aumentan las expectativas vinculadas a una cultura que privilegia el consumo, al igual que las relativas a situaciones de frustración para quienes no pueden alcanzarlo.

Fuente: "Cultura popular y de masas", Zubieta.




CONTRACULTURA

La cultura también puede manifestarse en forma de rechazo u oposición a los valores de una sociedad. Este tipo de manifestaciones culturales contrarias a los valores dominantes de una sociedad se le denomina contracultura. El ejemplo más gráfico de contracultura podemos encontrarlo en los movimientos juveniles. En los años ’60 surgió el movimiento “hippy” que se oponía a la guerra, y valores como la competitividad, el individualismo y el consumismo.

Los movimientos sociales y culturales que se caracterizan por el rechazo de los valores sociales y modos de vida establecidos. Así se denomina al conjunto de las actitudes, las acciones, las costumbres y los valores que resultan opuestos a los principios de la cultura dominante.


Puede decirse que la contracultura es la cultura de los movimientos que promueven y defienden estos modos de vida que son contrarios o diferentes a los más usuales. Por lo general se acepta que una tendencia es contracultural cuando existe un grupo de personas sosteniéndola durante un tiempo extendido. Se entiende que estos movimientos son los promotores del cambio cultural, proponiendo nuevos y "mejores" pautas culturales.

La contracultura surge como una manifestación pequeña que se mantiene afuera del mercado y alejada de los medios de comunicación. Con el tiempo, dicho movimiento puede sumar adeptos y crecer: la contracultura, en este punto, puede generar un cambio en la cultura dominante o ser absorbida por ella.

“El desarrollo del futuro depende de que los jóvenes puedan conducir a sus mayores en dirección a lo desconocido."

Fuente: “Cultura y compromiso", Margaret Mead.




 INTERCULTURALIDAD

Según la socióloga ecuatoriana Catherine Walsh desde los años 90 se da en América Latina en general, una nueva atención a la diversidad étnico-cultural; una atención que parte de reconocimientos jurídicos y una necesidad, cada vez mayor, de promover relaciones positivas entre distintos grupos culturales; de confrontar la discriminación, el racismo y la exclusión; de formar ciudadanos conscientes de las diferencias y capaces de trabajar conjuntamente en el desarrollo del país y en la construcción de una sociedad justa, equitativa, igualitaria y plural. La interculturalidad se inscribe en este esfuerzo.

La interculturalidad significa el contacto e intercambio entre culturas en términos equitativos; en condiciones de igualdad. Tal contacto e intercambio no deben ser pensados simplemente en términos étnicos sino a partir de la relación, comunicación y aprendizaje permanentes entre personas, grupos, conocimientos, valores, tradiciones, lógicas y racionalidades-distintas, orientados a generar y propiciar un respeto mutuo, y un desarrollo pleno de las capacidades de los individuos y colectivos, por encima de sus diferencias culturales y sociales. En sí, la interculturalidad intenta romper con la historia hegemónica de una cultura dominante y otras subordinadas y, de esa manera, reforzar las identidades tradicionalmente excluidas para construir, tanto en la vida cotidiana como en las instituciones sociales, un con-vivir de respeto entre todos los grupos de la sociedad.

La interculturalidad no es una descripción de una realidad dada o lograda ni un atributo 'natural' de las sociedades y culturas. Más bien, es un proceso y una actividad continuos; la interculturalidad debiera ser pensada más como verbo de acción, tarea de toda la sociedad y no solamente de sectores indígenas y afrodescendientes. En sí la interculturalidad tiene el rol crítico, central y prospectivo en todas las instituciones sociales de reconstruir paso a paso sociedades, estructuras, sistemas y procesos (educativos, sociales, políticos) y de accionar entre todos relaciones, actitudes, valores, prácticas, saberes y conocimientos fundamentados en el respeto e igualdad, el reconocimiento de las diferencias y la convivencia democrática que, por la misma realidad social, es muchas veces conflictiva.